La preocupación más común al intentar escribir oraciones más cortas es sonar plano, como una lista de instrucciones. Pero acortar oraciones no significa eliminar matices: significa distribuirlos en más de una oración en lugar de amontonarlos en una sola.
La señal de que una oración es demasiado larga
Más que contar palabras, la señal más confiable es leer la oración en voz alta: si te quedás sin aire antes de terminarla, o si tenés que releerla para entender quién le hizo qué a quién, es momento de dividirla.
Dónde suele estar el punto de corte
Casi siempre, una oración larga tiene una conjunción ("y", "pero", "porque") que marca dónde empezaba, en realidad, una segunda idea. Cortar justo ahí y convertir esa conjunción en el inicio de una nueva oración suele resolver el problema sin perder nada del contenido.
Un ejemplo de antes y después
Antes: "El proyecto se retrasó porque el proveedor no entregó a tiempo y eso generó que tuviéramos que renegociar el cronograma con el cliente, lo cual no fue fácil."
Después: "El proyecto se retrasó porque el proveedor no entregó a tiempo. Tuvimos que renegociar el cronograma con el cliente. No fue fácil."
Variar el largo, no acortar todo por igual
Un texto de puras oraciones cortas se vuelve monótono igual que uno de puras oraciones largas. La técnica no es "todo corto", es alternar: una oración corta después de una larga da respiro y marca énfasis.
Ver el largo de cada oración señalado mientras escribís, sin tener que contar palabras a mano, hace mucho más fácil notar el patrón antes de que se acumulen diez oraciones largas seguidas.