Cuando escribes de forma sostenida, el problema no suele ser la idea suelta: es sostener la estructura de algo largo sin perderla de vista, y no volver a inventar de cero cada párrafo que ya te funcionó una vez.
En Evergram guardas en tu biblioteca los párrafos, aperturas y estructuras que ya probaste, para reusarlos como punto de partida en vez de arrancar en blanco. Y cuando el texto es largo, lo mapeas primero en un board, moviendo bloques por el espacio, antes de escribir la primera línea en el editor.