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Qué es la legibilidad y cómo mejorarla en tus textos

La legibilidad no es "escribir simple": es medir el esfuerzo que le pedís al lector. Qué la afecta y cómo mejorarla en tus textos sin perder tu voz.

2 min de lectura

Legibilidad es qué tan fácil es leer un texto en función de cómo está construido: largo de las oraciones, cantidad de sílabas por palabra, uso de voz pasiva, densidad de ideas por párrafo. No mide si el contenido es bueno, mide cuánto esfuerzo cognitivo le pide al lector procesarlo.

Por qué importa incluso si escribís "para gente inteligente"

Un lector experto que tiene que releer una oración tres veces para entender quién le hizo qué a quién no está siendo desafiado intelectualmente: está perdiendo tiempo en sintaxis en lugar de en el contenido. La legibilidad alta no es "simplificar" la idea, es sacar la fricción que no aporta nada a la idea.

Las cuatro señales que más pesan

  • Oraciones largas. Una oración de más de 25-30 palabras suele esconder dos o tres ideas que merecen ser dos o tres oraciones.
  • Voz pasiva. "El informe fue revisado por el equipo" obliga al lector a esperar hasta el final para saber quién hizo qué. "El equipo revisó el informe" se lee más rápido y suena más directo.
  • Adverbios en -mente. No son un error, pero en exceso son una señal de que el verbo elegido es débil. "Caminó rápidamente" casi siempre es peor que "corrió".
  • Repeticiones. Repetir la misma palabra clave varias veces seguidas cansa al oído incluso cuando el lector no sabría explicar por qué.

Cómo trabajarlo sin perder tu voz

La legibilidad no significa escribir oraciones cortas todo el tiempo: un texto de puro sujeto-verbo-predicado se vuelve monótono. La técnica es variar: algunas oraciones cortas, alguna larga cuando el ritmo lo pide, y revisar con ojo crítico cada vez que una oración se acerca a las tres líneas.

La forma más efectiva de trabajar esto es ver la señal mientras escribís, no en una pasada de corrección al final. Cuando una oración se resalta como larga apenas la terminaste, todavía tenés en la cabeza la idea completa y es fácil partirla en dos. Un día después, hay que reconstruir el razonamiento desde cero.

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