La voz pasiva no es incorrecta gramaticalmente, pero casi siempre es una elección más débil que la voz activa. La diferencia está en quién hace la acción: en voz activa, el sujeto actúa ("el equipo revisó el informe"); en voz pasiva, el sujeto recibe la acción ("el informe fue revisado por el equipo").
Por qué debilita el texto
La voz pasiva obliga al lector a esperar hasta el final de la oración para saber quién hizo qué. Eso agrega un paso de procesamiento que no aporta nada a la idea, y en textos largos ese esfuerzo extra se acumula y cansa.
Cómo detectarla en tu propio texto
La señal más simple: si la oración usa "fue" o "es" seguido de un participio ("fue escrito", "es analizado"), es voz pasiva. Otra señal: si podés agregar "por [alguien]" al final sin que suene raro, probablemente ya estés en voz pasiva.
Tres ejemplos de reescritura
- "El proyecto fue aprobado por el cliente" → "El cliente aprobó el proyecto."
- "Se decidió posponer la reunión" → "Decidimos posponer la reunión."
- "El error fue detectado tarde" → "Detectamos el error tarde."
Cuándo sí conviene usarla
No es un error absoluto: cuando quién hace la acción no importa o es desconocido ("el edificio fue construido en 1920"), la pasiva es la opción correcta. El problema es usarla por costumbre en textos donde el sujeto sí importa y debería estar al frente de la oración.
Detectar la voz pasiva a simple vista, oración por oración, es más difícil de lo que parece cuando estás inmerso en el texto. Un resaltado automático que la marque mientras escribís ahorra la relectura completa que normalmente hace falta para encontrarla.