Casi todos los problemas de sincronización se explican por alguna de tres causas: la sesión, el límite gratuito de documentos, o la conexión a internet. Conviene revisarlas en ese orden antes de asumir que hay un problema más serio.
Qué revisar
- Confirma que iniciaste sesión con la misma cuenta en ambos dispositivos. Sesiones distintas (o cuentas distintas, por ejemplo si una vez usaste Google y otra vez email) no comparten documentos entre sí.
- Revisa cuántos documentos tienes sincronizados actualmente. La sincronización gratis cubre hasta 5: si ya llegaste al límite, un documento nuevo no se va a sincronizar hasta que liberes lugar desactivando la sincronización de otro, o hasta que actualices tu plan si eso corresponde.
- Confirma que tienes conexión a internet en el dispositivo donde estás escribiendo. Necesitas conexión para que un documento suba o baje de la nube; sin conexión, sigues escribiendo normal en local y el documento sincroniza solo apenas vuelva la señal, sin que tengas que hacer nada manual.
- Si todo eso está en orden y el problema persiste, cierra sesión y vuelve a iniciar sesión: a veces alcanza para que el navegador refresque el estado de sincronización con el servidor.
Antes de seguir probando cosas
Si nada de esto lo resuelve, haz un backup completo (ver «Backup completo de tus documentos») antes de seguir probando cosas, para no arriesgar lo que ya escribiste mientras investigas el problema.
¿Un documento puede perderse por un problema de sincronización?
La copia local en el navegador donde estás escribiendo no depende de que la sincronización funcione: sigue ahí, editable, mientras el problema de sincronización se resuelve. Lo que puede pasar es que ese documento no se vea actualizado en otro dispositivo hasta que la sincronización vuelva a funcionar, no que el trabajo en sí se pierda.